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miércoles, 13 de noviembre de 2019

¡Lola, por Dios!


En el pasado post, que si no has leído puedes hacerlo pinchando en este enlace, Sevilla, cuestión de elección, os hablaba de mi visita de 24 horas a Sevilla y os comentaba que llegamos el sábado al mediodía, justo para comer.
En el post de hoy os hablo del restaurante, o más bien bar de tapas, que encontramos por casualidad y en un momento de desesperación. ¡Cómo es la vida! acertamos de pleno, si llegamos a buscarlo a propósito no nos hubiera salido tan bien. 
Yo posando, al fondo el ayuntamiento
Plaza del ayuntamiento en Sevilla
Pero empecemos por el principio…

Llegada a Sevilla.
Una locura. Estuvimos media hora larga dando vueltas con un único objetivo ¡ENCONTRAR APARCAMIENTO! La verdad que no sé si era un fin de semana complicado porque el viernes 1 de noviembre es fiesta nacional y los españoles aprovechamos, todos, para ir a Sevilla, o sin embargo es lo habitual por allí, pero fue desesperante. Justo antes de tirar la toalla y dirigirnos a un parking, pasamos junto a una placita encantadora con arbolitos, mesas altas y bajas con sillas y taburetes de colores y yo exclamé eso de “qué plaza más chula”. No obstante, pasamos de largo, concentrados en dirigirnos a la entrada del parking y justo antes de entrar… ¡Chan chan! Allí estaba un sitio estupendo para aparcar. Así que no fue necesario entrar al aparcamiento de pago y además estábamos al lado de la placita, era la hora de comer y estábamos cansados … era una señal, sin duda.

Y nos encontramos con Lola, La Chalá.
Foto de la portada de la Carta
Carta / Menú
Resulta que en esa plaza que nos resultó tan agradable, en la esquina, justo en la calle Conde de Torrejón 21, se sitúa un restaurante, bar de tapas, que merece mucho la pena conocer. Lola, por Dios (La Chalá).
Sí, estábamos en pleno barrio de Santa Cruz, centro de Sevilla, había sitio para los seis aventureros y hambrientos visitantes y además cocinan de muerte.

Las apariencias engañan.
Es un sitio pequeño, pero acogedor y sirven tapas y eso al principio me hizo dudar: porque tenía mucha hambre y porque mis acompañantes son de buen comer. Se me olvidó que estábamos en Andalucía y que comer de tapas por allí no es lo mismo que en Madrid.
Os diré, que nos aconsejaron dos tapas por persona y quedamos más que satisfechos, a excepción de uno que pidió una tercera, pero fue más gula que hambre (arrrosito wok con verduras salteadas ¡estaba impresionante!)

Arriba, arroz de cortijo con setas, abajo a la izquierda, huevo frito con tarta de atún rojo y patatas fritas  y a la derecha la famosa ensaladilla
Arroz de cortijo, los huevos y la ensaladilla
La comida.
Yo me pedí tomate extra pelado y aliñado (ya sabréis mi vicio por el buen tomate y en Andalucía hay mucho, esto os lo cuento en el post en el que hablo de Terraceo en la puerta del sol en Madrid y el viento del norte) y arroz de cortijo con setas. Acerté de pleno con ambos platos. Como siempre acompañado de un buen vino.
No os perdáis las fotos de cómo estaban presentados las tapas y el tamaño de las mismas porque lo dicen todo.
Otros platos que pude probar de mis acompañantes, aparte del Arrosito J : Del apartado de “Nuestros clásicos” el queso canario de cabra ahumado y la ensaladilla Amelia, que fue recomendación de gran éxito por partida triple del camarero. El apartado “De aquí” también tuvo mucho éxito con mi tomate (que era sin duda jamón de la huerta, como llaman en Córdoba al buen tomate) y el serranito roll. Pero sobre todo el “de la Tierra” con los dos arroces y el “Del Mar” con el huevo frito con tarta de atún rojo y patatas fritas  y las albóndigas de choco. Tampoco tienen desperdicio los platos que se ofertan en el apartado “De allí”, con arepas, tacos y demás inventos latinos, con aires españoles o “El Rey del Mambo”, con pulpito y Lagarto ibérico de bellota
Yo lo aderecé todo con un buen vino tinto y otros con cerveza, la había artesana de trigo, que desde hace unos años se ha puesto de moda.
 
Arriba a la derecha, tomate pelado, a la izquierda el queso canario ahumado, abajo izquierda el arrosito y a la derecha el serranito roll
Tomate, queso ahumado, arrosito y el serranito roll
Mi recomendación.
Aparte de que si vais por Sevilla os paséis, que confiéis en las recomendaciones de los camareros que saben de lo que hablan.
Fue un verdadero placer dar con este local.




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jueves, 24 de octubre de 2019

Noche de chicas atrevidas en el Mono Rosa.



Te aviso: si no eres una persona atrevida culinariamente hablando, es decir, que no te lanzas a probar, no te gusta el picante, ni los nombres raros, no sigas leyendo, porque te va a entrar ganas de ir igualmente y al final lo vas a probar... y tendrás que repetir ¡¡¡yo ya te he avisado!!!!
En luces blancas "Pink Monkey"
Luminoso del restaurante

Cómo encontré el restaurante.
Íba con una amiga a otro restaurante con  tiempo suficiente y paramos a tomar un vinito primero. Nos llamó la atención la decoración, es muy llamativa. Luces en tonos rosa y morado, ambiente cálido y acogedor y buena sonorización, que parece que no, pero eso es muy importante cuando además de comer te gusta charlar.
Así que me lo apunté y en cuanto hubo ocasión y alguien dijo eso de “Por fin tenemos fecha, ahora hay que buscar sitio ¿se os ocurre alguno?” pues allí que me lancé. Sí, ya sé, algo osada sin haberlo probado primero, pero me salió bien... hay que arriesgar en la vida, ya se sabe.

Quien, dónde, cómo, ....
Se llama Pink Monkey y está entre la plaza de Colón de Madrid y Alonso Martínez. Cocina asiática muy original que ellos definen como “Un restaurante de ambiente desenfadado y canalla que apuesta por la fusión de gastronomías de diferentes latitudes: platos del sudeste asiático, reinterpretados con técnicas e ingredientes de la cocina peruana”. El culpable es el chef Luis de los Ríos.

Tengo que decir que no podía tener mejor compañía.  Tres amigas a las que les gusta probarlo todo, incluido el picante. También confieso que costó elegir, pero simplemente porque había una persona medio vegana y una intolerante del todo... y cuando se comparte en esas condiciones la cosa no es sencilla y también, por supuesto, porque había tanto plato apetecible que se hace complicado seleccionar solo unos pocos.
Fotos de los platos que comimos
Nuestras elecciones
En esto he de decir que los trabajadores del restaurante son los mejores. Nos aconsejaron sin prisas, escuchando atentamente, contándonos cómo se hacían los platos, qué era cada ingrediente, e incluso de dónde venían con anécdotas de la infancia incluidas.

Qué platos probamos:
Os adelanto que nuestras elecciones fueron excepcionales, aunque intuyo que si hubiéramos escogido otros platos también hubiéramos acertado:
Poke de Salmón, Tiradito de Atún, Ceviche criollo de corvina con leche de tigre, Arroz chaupa salteado al wok y por supuesto los postres Brioche con maracuya y sorbete limón grass. Todo regado con un excelente vino, que eso nunca puede faltar.
Nos quedamos con ganas de probar muchas cosas cómo: Dumpling de rabo de toro con foie, Wook de nooddles, Kebab indonesio, Curry rojo thai y un largo etcétera.

Mi recomendación:
Tienes menú degustación, que creo que será lo próximo que me pida cuando vuelva, porque pienso volver, menús ejecutivos, menús exprés, platos para vegetarianos y veganos... todo pensado.
En color morado y rosa "No more monkey business"
luminoso baños
El local es precioso, tienes una terraza cubierta a la entrada que para el buen tiempo es ideal. Si no hay personas esperando puedes quedarte a tomar un “digestivo”, es un sitio muy agradable, y no te pierdas los baños....

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domingo, 18 de agosto de 2019

Terraceo en la Puerta del sol de Madrid y el viento del norte.


De unos años a esta parte Madrid se ha llenado de terrazas de altura. Influenciadas por las terrazas de Nueva York, hoteles, centros comerciales y edificios emblemáticos han adaptado sus últimos pisos y los han convertido en restaurantes y bares de copas muy cool, con vistas más o menos espectaculares y que llenan todos los veranos.
Y es que apetece mucho tomarte algo al aire libre sin tener que compartir espacio con coches y viandantes. Porque seamos sinceros, sentarte en una terraza a pie de calle en Madrid no es precisamente, lo más relajante del mundo.

Descubrimientos de altura.
Hace tres veranos mis amigas y yo emprendimos la empresa de descubrir todas las terrazas de nuestra ciudad y está siendo una aventura apasionante e interminable, porque cada año abren alguna nueva. En esta ocasión nos decidimos a probar Puertalsol by Chicote.
 Se encuentra en el último piso del edificio de El Corte Inglés de deportes de la plaza de Puerta del Sol, así que os podéis imaginar las vistas. Directamente al reloj de las campanadas de fin de año, por un lado, por el otro al emblemático cartel de Tío Pepe, con todos los edificios que rodean el kilómetro cero de la ciudad en los que se encuentran, la comunidad de Madrid, el edificio en el que se sitúa la tienda de Apple, etc. Resumiendo, una pasada.

Sobre el restaurante.
Nosotras fuimos a cenar y un lunes, aun así, recomiendo reservar, sobre todo ahora que está de moda.
La oferta gastronómica es sencilla, con muy buen producto. Por ejemplo, pedimos ventresca con tomate, trajeron un plato ondo con tacos de tomate y trozos de ventresca, como los prepararías tú en tu casa, sin florituras, eso sí la ventresca estaba exquisita y el tomate es de lo mejor que he comido últimamente, sabía a tomate de verdad ¿Entiendes lo que quiero decir?
Otro plato muy recomendable son las alcachofas, solo venían tres, pero muy grandes y exquisitas. Pero por ejemplo no acertamos con el pulpo a la brasa, estaba demasiado duro y vino frío.

...y llegó el viento del norte.
La anécdota la tuvimos ya con el último plato. Era un día de julio en plena ola de calor y de repente sin motivo aparente, se levantó un viento potente, que alzó todos los manteles, tiró copas, floreros... cristales por todos lados, servilletas volando, ... ¡un desastre!!!!!
Me recordó la película de Chocolat en la que una bellísima Juliette Binoche cambiaba de ciudad cada vez que el viento del norte aparecía, pensaba que era su madre quien la indicaba que debía partir, al final se quedó con Johnny Deep, lista que es :) (espero no haberte hecho spoiler, es decir haberte destripado la peli, hablamos de un peliculón del 2000 ¡¡¡quién no lo ha visto!!!).
El caso es que, como nosotros no teníamos nada parecido a Deep, no nos quedamos ;). La verdad que, entre el frío, el pulpo algo duro y que ya era tarde no nos quedaron muchas ganas.
Tengo que decir que los camareros reaccionaron estupendamente, con mucho humor y agilidad.  Fue un momento de sonrisas y complicidad con ellos, de los que te llevas de recuerdo.

Mi recomendación:

Depende si aciertas con la elección, aunque en general el producto es bueno. Muy buen trato y las vistas ya os he comentado que ¡espectaculares!

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