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miércoles, 16 de septiembre de 2020

De Madrid al Cielo


A las puertas de un nuevo otoño, recuerdo momentos bonitos de este verano.

Uno de ellos ha sido uno de los pocos encuentros que he tenido con amigas.

Este verano no ha sido como los habituales. Imagino que el tuyo tampoco.

He limitado el contacto con personas y las incursiones que tanto me gustan, para encontrar nuevos rincones. Otros años os he presentado más de una terraza madrileña con vistas y os he contado mis andaduras por algún país por explorar.

En estas semanas os contaré mis vacaciones distintas pero inolvidables. Porque a veces, hacer algo distinto es incluso, necesario.

Empiezo hoy hablando de la terraza de la 8ª planta del Hotel H10 Puerta de Alcalá, “El Cielo de Alcalá”.

Recuerdo haber intentado entrar una noche de hace un par de veranos, tras una cena por los alrededores y que nos dijeran que el aforo estaba lleno. Ahora lo entiendo. No tiene una gran capacidad, así que, si decides ir, reserva.

Esto es lo que hizo una de mis amigas, la cumpleañera. Y además con vistas al anochecer... ¡está en todo!

¿Cómo es?

Zona de mesas altas, de mesas bajas, de piscina y de hamacas. Sí, piscina infinita. De esas que puedes apoyarte en el borde del precipicio y ver todo el centro de Madrid, siempre y cuando no tengas vértigo. Totalmente trasparente para lo bueno y para lo malo. No obstante, estaba cerrada. Supongo que por las circunstancias de la pandemia. De igual manera, no íbamos preparadas para “piscineo”, sino para “terraceo“ y “ceneo” temprano :)

La carta

La comida no es nada del otro mundo o no acertamos, que puede ser, las raciones tampoco. Pedimos un pulpo que ni fu, ni fa, un cucurucho de patatas que prometía más de lo que fue y unos torreznos muy singulares que sí que merecieron la pena.

La bebida estaba fresquita y menos mal, porque a las ocho de la tarde en esa terraza y por mucha sombrilla y nebulizador de agua que te pongan, hace un calor de justicia.


Lo mejor, las vistas

Lo mejor, después de la compañía, son las vistas. Sin lugar a dudas. Espectaculares vistas de Madrid desde la calle Alcalá. Pudimos ver anochecer y eso, amigos míos, fue un lujo.

Una tarde agradable, llena de regalos inesperados, pero rara: sin besos, sin abrazos…

El contexto

Confieso que paso miedo con todo el tema de la limpieza… En fin, si lo piensas no sales de casa y hay que vivir. Con mucha prudencia, con seguridad, pero no dejar de vivir.

Elegir bien dónde vais, Que sean de total confianza y exigiendo, medidas de seguridad, que nos las merecemos.

¡¡¡Os deseo un buen y saludable comienzo de curso!!!!

martes, 28 de julio de 2020

Sal Negra. El ingrediente perfecto para una cena única.

Yo en el restaurante
Sal Negra. El ingrediente perfecto para una cena única.

Es una buena elección si te gusta la comida tradicional. De hecho, en 2016 fue Premio Metrópoli al mejor restaurante de comida tradicional. No obstante, tiene platos que me parecen innovadores

Este año la pandemia nos limita mucho, así que para nuestro aniversario no hemos preparado una salida romántica de fin de semana, como otros años. Nos hemos conformado con salir a cenar, eso sí por todo lo alto.

La elección no ha sido mía, si no de mi marido. Quien me conoce muy bien y sabe lo que me gusta. Sin despreciar que a él también le gusta comer bien, no vayáis a pensar lo contrario. Así que el mérito ha sido todo suyo.

EL RESTAURANTE SAL NEGRA

El espacio es agradable, aunque, para mi gusto, muy oscuro. Me gusta la decoración en negro (es de mis colores preferidos) pero me resulta incómoda tanta oscuridad. Tiene un jardín trasero decorado muy elegante. Con muros altos, rodeados de verde, luces cálidas en las mesas y distancia entre unas y otras como indican las autoridades sanitarias. Hubo un momento que me aislé y viví la sensación de estar fuera de la capital, respirando aire puro y sin ruidos. Me faltó ver las estrellas, que en Madrid es imposible.

Sin duda, soy más de exteriores. Sin embargo, también he de decir que en estos tiempos que corren de veranito español en todo su esplendor, hace más calor en el jardín que en el salón con aire acondicionado.

LA CARTA

La pandemia nos ha dejado una nueva forma de leer las cartas, que sinceramente espero que se quede para siempre. Ahora todas las tienes que leer en tu móvil, accediendo a través de un código QR y eso a mí me viene de vicio, porque es accesible.

Entrantes con posibilidad de medias raciones. A mi esta opción siempre me ha gustado, porque te permite probar más cosas. Gran variedad de carnes, pescados y arroces. Además del postre y una extensísima, de verdad extensísima, carta de vinos.

Te adelanto que no te vas a ir con hambre. Buen tamaño de raciones y de platos en general.

NUESTRA ELECCIÓN

Para comenzar unas navajas, fuera de carta, deliciosas: tiernas, con muchísimo sabor, sin tierra a la vista y abundantes, como si estuvieras en Galicia. Buñuelos con bacalao en tinta de calamar, cremosos de los que se deshacen en la boca.

Para él un solomillo de ciervo con puré de castaña, que probé y estaba exquisito (también fuera de carta). Para mí un solomillo al vapor en su punto, rociado de pimienta y aceite de oliva, espectacular.

Incluso nos animamos con el postre: para él, tarta de chocolate con naranja. Par a mí: sorbete de mojito con hierbabuena fresca.

Por cierto, para los paneros: Podréis disfrutar de una cesta con todo tipo de panes y picos.

Recomendaciones:

Es un restaurante para ir sin prisas, a lo slow life que tanto me gusta.

El servicio es educado, discreto, rápido y efectivo.

La cocina de 10.

Tienes posibilidad de encargar la comida e ir a recogerla o que te la lleven a casa.

La compañía, inmejorable :) ¡¡¡vamos sumando años!!!