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jueves, 29 de enero de 2015

Curioso lo de los nombres.

Mi gata se llama Emily, pero utilizamos muchos otros nombres para llamarla. Estos son: Emilyguapa , Bicho, Bichín, Ronroneitor, Chiquitina, Princesita, Cosita, mimosita, trasto, bombón ... se me olvida alguno seguro.

De los muñecos de mi infancia solo recuerdo el nombre de un peluche y era de mi hermano mayor: Bonifacio. No recuerdo quién le puso el nombre, tampoco qué fue de él.
Mi madre estuvo años llamando Beatriz a la mujer de mi primo que se llama... Ups, ahora mismo no lo recuerdo. Pero como soy una fotocopia de mi madre también tengo lo mío. Por ejemplo llamo Inés a una chica que se llama Nieves... ¿o es al revés?

Mi buen amigo Quino no se llama Joaquín, aunque todo apunté a que ese podría ser su nombre. No os digo su nombre, lo dejo ahí para que haya un poco de intriga.
Esto os va a sorprender: hay una señora que me llama “Chavala”. En plan cariñoso, eso sí. Me dice eso de ¿“Qué tal, Chavala? ¿Cómo va todo?”. Creo que es porque nunca recuerda mi nombre. Os confieso que no me gusta nada el apelativo, aunque lo prefiero al “señora” que me dirigen los “chavales”.

En las tres últimas semanas, dos compañeras me han llamado Puri. Muy alejado de mi nombre. La verdad que existe una Puri, que se parece a mí como una jirafa a un elefante. En seis años es la primera vez que nos confunden.
De cualquier forma siempre puede ser peor: A mi compañera Belén una vez la llamaron Campana. Debió ser el espíritu navideño.

Firmo distinto dependiendo a quién le esté enviando el correo. No es lo mismo si se lo escribo a un amigo/a, que si se lo dirijo a mis padres o hermanos, que si es formal, por supuesto. Eso sí, el nombre es el mismo, pero con distintos matices.
Lo dejo aquí. No os cuento lo de mi apellido, porque ya sería un exceso ;)

Seguro que se os ocurren anécdotas curiosas. No os cortéis podéis comentarlas.

domingo, 11 de enero de 2015

VAMPIROS

Crees que no existen, pero te equivocas. No son personajes de fantasía. Son reales. Viven junto a nosotros. Su aspecto es el de una persona normal. Ni les afecta la luz, ni el ajo, más de lo que te afecta a ti mismo, ni son animales nocturnos. De hecho podría ser tu vecino, tu compañero de trabajo, “tu amigo”...
Detectarlos no es difícil, solo tienes que observar su comportamiento. Son personas que saben manipularnos emocionalmente. Su propósito es siempre obtener algo de nosotros:
Si conoces a alguien que solo te llama para contarte sus problemas, que siempre es la víctima de otros, que nunca es culpable y que sus necesidades son más importantes que las de los demás. Es probable que conozcas a un vampiro.
Suelen provocarnos un profundo sentimiento de lástima.  La compasión nos confunde y no puedes evitar apoyarles.  Te roban tu tiempo, tu energía, tus amigos, tus aficiones,...tu vida.
 Son personas tóxicas
Lo triste es que suelen ganar. Al final lo consiguen. Logran que les escuchemos, que les creamos, que carguemos con sus problemas.  Nos ocuparemos de ellos y su vida en lugar de la nuestra.

En tu mano está evitarlo. Tú misma eres la persona que vive tu vida. Diles NO antes de que sea demasiado tarde.
Recuerda que nunca reconocerán sus errores, sus culpas siempre serán de otros y que no hay nada más importante que ellos mismos. Son egoístas, narcisistas, te chupan la sangre, te roban la energía, te quitan la vida poco a poco. Son Vampiros y muy dañinos.
Nos educan para tener compasión, para ayudar a los demás, pero no te confundas, no quieren tu ayuda, quieren tu vida. Aléjate de ellos.